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Recomendaciones para impulsar la economía transatlántica

Para la economía global son esenciales las corrientes constantes de flujo de datos transfronterizos, que además se han mostrado como una fuente para la innovación y la generación de ventajas competitivas en todos los sectores. Las empresas globales dependen de sus redes de comunicación para prestar servicio a sus clientes, desarrollar su actividad productiva, supervisar sus operaciones internas y gestionar sus cadenas globales de suministro.

 

El 6 de octubre de este año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) asestó un duro golpe al flujo de datos transfronterizos anulando el acuerdo Safe Harbour (Puerto Seguro), aprobado por la Comisión Europea (CE) en el 2000 –Decisión 520/2000/CE- y que facilitaba la transferencia de datos personales desde países miembros de la UE hacia Estados Unidos. El fallo del Alto Tribunal pretende defender el contenido de la directiva CE/95/46 sobre la privacidad de los ciudadanos europeos, pero también plantea una incertidumbre para el sector empresarial que utiliza como herramienta habitual la transferencia de datos internacional.

 

Hasta este octubre, más de 4.000 organizaciones europeas y estadounidenses se habían adherido al acuerdo Safe Harbour para la transferencia de datos transfronterizos.